
Hace días que olvido ciertas cosas,
como enlazar palabras en poemas,
que se seca el calor de mi lenguaje,
que mi dialecto no lo entiende nadie.
Hace días que encuentro entre los libros
impresas casi todas mis ideas,
que trato de escribir, y no es posible,
que la deleble tinta es una sombra
que hace enturbiar la cal de mi cuaderno.
Hace días que no sé lo que digo,
que mi lengua es la carne torpe y lenta
que enmudece los surcos de mi aliento.
Hace días que expreso este silencio
en el que habitan todos los idiomas.
No sé que extraño mal me está atacando
que ya no sé decir ni cómo te amo.