martes, 13 de mayo de 2008

Fundido a negro

Foto: Juan Francisco Belmar



Estaba todo claro en nuestro llanto,
tu idilio con el mar, mi sol oscuro,
la sombra del futuro yendo a solas
a beber de los charcos de la vida que fuimos.
Cuánta espuma de mí, vuelta fracaso,
volcaba un ultimísimo te quiero
sobre el acantilado de las horas.
Cuánto jirón de tiempo, consumido en desdicha,
se me vino a los años.
Porque tú estabas lleno de verdades
afiladas y exactas,
y amargamente supe que hay derrotas
anunciadas como un día siguiente,
y que el dolor es más que un apellido
cuando revienta el pecho,
y que el amor no crece con palabras
aunque inventen poemas.
Y que nada le importa a los caminos
que los llenen de muertos.


7 comentarios:

pepa dijo...

Vino voy a llamarte desde ahora,
porque tu esencia, dulce y avocada,
entre la oscuridad mas descarnada,
con el tiempo y las sombras se mejora.

Peter dijo...

y llegó con tres heridas
y la tórtola cantaba
anochecía

Mª Ángeles Cantalapiedra dijo...

Bellísimo poema. Nos ha dado a los dos hablar de la muerte...

Nalia dijo...

claro que no... los caminos se hacen caminos porque los hacen los vivos...

qué mal sabor de boca me dejó al final... pero muy bello!!

Rocío dijo...

Comentarte algo a ti es repetirme, lo sé. Pero lo siento, hay veces que no encuentro las palabras. Que te sirva, al menos, que vengo con mucha frecuencia a tumbarme en tus versos y a llenarme de la luz de tu hoy negro.
Un beso grandísimo.

Caperucito Lorca dijo...

Eres... ¿Minerva Amante?

Es que leyendo tus poemas me recordaban inexorablemente a alguien. No a alguien difuso, mezcla de varios álguienes, sino a alguien. Y luego viendo tu nombre completo ya lo asocié a alguna búsqueda que hice en su tiempo por San Google intentando saber más de ti.

Igual me equivoco. Pero creo que te he encontrado. ¬¬

Jeje, un besazo.

Julio Díaz-Escamilla dijo...

Ahi ando, siguiendo tu "hilo fràgil" que tanto contradice la solidez de tus palabras, en fin... yo sigo en este laberinto buscando un anaquel donde reconozca aquel libro prometido.
Un beso.