viernes, 2 de mayo de 2008

Nada que decir


No tengo nada que decir a nadie,
pero busco el silencio,
y el silencio se escapa
por la puerta entornada de la noche.
Unos gatos dispersan sus maullidos
entre las espirales de mi mente
-cascabeles en fuga
para mi mano hastiada de escribirme-,
sobre la mesa un libro que me llama,
cartas por responder,
y un cestillo de enseres que requiere
más limpieza y más orden;
“siempre hay tanto que hacer en una casa...”
-me decía mi madre-,
pero ahora no puedo distraerme
de la razón del alma.
Algo dentro de mí toma las riendas,
una necesidad inevitable
de copiar esta imagen, de retener fragmentos
que ya no volverán a repetirse.
Y cuento en las paredes el peso de mi sombra,
la equidad de los días
y esa armonía antigua que revela
el preludio a la muerte.
La luz hierve en el borde de mis ojos
y al fin la soledad se vuelve lenta.
Va remitiendo el miedo.
Todo está preparado para el sueño;
a qué perder el tiempo con poemas
si a nadie tengo nada que decir.

7 comentarios:

Rocío dijo...

Duerme, que tus sueños se harán palabras aunque no quieras. Nosotros soñaremos con ellas.
Un beso.

mia dijo...

mari cruz...

cuando tú escribes

siembras tesoros

descansa,no deslices

al sueño tus tesoros

Te espero,porque quiero

tu página!


♥♥♥besos♥♥♥

Leo dijo...

¿Qué duro es ser poeta, verdad?
siempre esa necesidad de escribir, al margen de las obligaciones que intentas no te obliguen; incluso el sueño se convierte en una obligación.

Un bess*zzzzzzzzzz*ssso ;)

Mª Ángeles Cantalapiedra dijo...

Precioso poema; un placer conocerte, te he puesto en mis favoritos para seguirte.
Un saludo

Campanita de BarZaires dijo...

Vengo del blog de Patio interior, al que he llegado desde noche estrellada, asi que me quedo con los dos contigo y con patio interior, me alegro de haber llegado hasta aqui entre caminos de redes, me parecen preciosas las poesías y me alegro de haberos descubierto.
Un beso y gracias por compartir todo esto.

Peter dijo...

Buenas noches, silenciosa. Sigue construyendo, porque esta página es como el paraíso celta, una isla afortunada en medio del engullente océano.

No digas nada. Sólo escribe.

Un beso.

J. A. Pamies dijo...

En ocasiones me gusta detenerme en el hilo de la existencia. Gracias por el regalo frágil, me ha gustado mucho. Enlazo tu blog en mis notas al pie del camino, con tu permiso. Saludos hernandianos.